jueves, julio 28, 2005

Desigualdad Laboral

El ingreso de las mujeres en el mundo laboral ha ido en aumento en estos últimos 30 años.
Hoy en día podemos ver mujeres ejerciendo el mismo tipo de trabajo que puede realizar un hombre, pero no así recibiendo el mismo pago salarial por ello.
La desigualdad en este ámbito puede llegar hasta un 30% menos para las mujeres, discriminando el trabajo realizado por nosotras, ya que suponen que es sólo un complemento del sustento principal de la familia.
Y no sólo se cree que por igual formación y conocimientos para un mismo cargo debemos recibir menores sueldos, sino que también hay desigualdad de oportunidades de ocupación, ascenso y capacitación.

El país no puede seguir viviendo con este atraso, con esta postergación y para eso debe lograr disminuir muchas de las brechas que hoy día existen, tenemos que aprender a generar un mundo de mayores oportunidades.
Eliminar barreras, que son más que todo barreras culturales, marcadas por la historia y por un machismo que de alguna manera a servido para justificar todo, menos lo bueno que necesitamos para poder salir adelante.

1 comentario:

Lulú triunfa en Hollywood dijo...

Una vez leí por ahí un informe sobre Oxfam sobre la situación del trabajo de las mujeres en algunos países del mundo, entre ellos Chile. El informe era principalmente sobre mujeres que trabajaban como temporeras, en fabricas de ropa, de computadores, sweatshops en general. Es decir, mujeres que no tienen ni siquiera un contrato fijo, mujeres que trabajan por temporadas sin tener la seguridad de si al prox mes tendran trabajo, y q por no renovar contrato año a año, no obtenian los supuestos beneficios que se adquieren con el tiempo en otros trabajos. Y eso era solo parte del problema, si a eso le sumas pésimas condiciones de seguridad y salud en sus puestos de trabjo, nula posibilidad de adquirir una buena capacitación, sin posibilidad de sindicarse... ya te das cuenta de que es realmente horrible. Pero eso no es todo, resulta que la mujer después debe llegar a su casa a cuidar a sus hijos, a preparar la comida, a realizar todos los quehaceres de la casa y a servir a su marido como dios manda, uno se empieza a dar cuenta de que el problema no es precisamente de las autoridades reguladoras, sino que es, como tu bien mencionas, un grave problema cultural. Y me da rabia. Mucha. Tanta que no te imaginas.